Mazinho. La saga de peones en la canarinha

Desde que yo tengo uso de razón, Brasil siempre ha sacado jugadores determinantes como Raí, Romario, Bebeto, Leonardo, Rivaldo, Ronaldo, Ronaldinho, Kaká…Ahora bien, hoy me voy a detener en otro prototipo de brasileño, el del medio centro trabajador y de contención.
Históricamente, la canarinha ha necesitado de hombres encargados de robar y pasar, que compensen la despreocupación defensiva de sus hombres más creativos. Futbolistas a los que les quemaba el balón en los pies y que raras veces pisaban el área contraria. Me refiero a los Mauro Silva, Emerson, Gilberto Silva…En esta ocasión el elegido es Mazinho.
Ex-jugador del Valencia y Celta, corría el año 1994, cuando Omar Do Nascimento, Mazinho, llegaba al cenit de su carrera en el estadio Rose Bowl de Los Ángles, proclamándose campeón del mundo.
Jugador sacrificado y generoso en el esfuerzo, no destacaba por su físico. Bajito y de velocidad reducida, su colocación y trote lento, le permitían hacerse dueño y señor de la medular en cada partido.
Atleta de cristo, no responde al prototipo de jugador ‘cantamañanas’ y ‘juerguista’ que muchas veces padecemos los aficionados en nuestros equipos. Por lo que he podido saber, en la actualidad se dedica trabajar en una escuela de fútbol en Vigo.
Momento que quedará en el recuerdo:
Mazinho, Romario y Bebeto, celebraban un tanto ante Holanda como si estuvieran acunando a un niño. Este ‘homenaje’ al hijo del atacante del Deportivo, ha sido imitado hasta la saciedad por jugadores de todo el planeta, cuando han querido celebrar su paternidad.
